Un viernes trece, fecha de buenos augurios, y en compañía de las dos familias extendidas y numerosos amigos congregados desde Colombia, Hungría, España, Francia, Italia y los EEUU, Shangó y Clara Sancho Pinto se unieron en matrimonio para todos los mundos de Dios, en dos grandiosas ceremonias, una civil y la otra bahá'í, en el deslumbrante marco de la pintoresca e histórica ciudad de Toledo, joya arquitectónica medieval de tres culturas: cristiana, judía y musulmana. Por el momento establecieron su hogar en la capital, Madrid.

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Poco después de la boda salieron de gira de conciertos y luna de miel para Austria, Hungría y Grecia.